Yo, Tú… Él

¡Podemos cambiar el mundo! ¿Le parece una frase trillada? ¿Una utopía? Pues bien, coincido plenamente con usted. Es totalmente imposible cambiar el mundo… si queremos emprender la tarea solos y llevarla a cabo de una sola vez!

En una reciente entrevista a Bono, líder de la banda irlandesa U2, se le preguntó: “¿Dios no tiene nada que ver con nuestra ruina humana?”, a lo que el cantante respondió: “En realidad, nunca pensé que este fuera el mundo de Dios. Siempre pensé que era nuestro mundo y que somos nosotros y no la religión los responsables. Hay suficiente comida, pero no la compartimos. Hay suficientes medicamentos, pero son demasiado caros”.

Días atrás estaba en el centro de Buenos Aires cuando de pronto algo me llamó la atención. Apenas transité dos cuadras por Florida, la calle peatonal más importante, y me conmovió ver muchas personas mendigando. Lamentablemente esto no es ninguna novedad, pero lo que verdaderamente me estremeció es que el 90 % estaba llorando. En medio de ese mar de trajes, maletines y celulares me detuve, compré comida en un restaurante, saqué unos pesos de mi bolsillo y entregué esos paquetes a dos familias sufrientes de mi país.







Sé que no cambié el mundo. Soy consciente de que ni siquiera cambié la vida de esas personas. Estoy convencido de que no hice nada de otro mundo. Pero si de algo estoy seguro es que ese mediodía dos familias pudieron saciar su hambre.

San Pablo escribió: “Siempre les he enseñado que así se debe trabajar y ayudar a los que están en necesidad, recordando aquellas palabras del Señor Jesús: `Hay más dicha en dar que en recibir`” (Hechos 20.35).

Hoy le animo a que ayude prácticamente a alguien que está en necesidad. Y no me refiero exclusivamente a la ayuda a los pobres (quienes deben ser nuestra prioridad), sino también a los que viven en soledad, a las personas que están heridas emocionalmente, a los ancianos, a los que no tienen qué comer y a los que piensan que todo está perdido. Comience por su familia, luego siga con sus vecinos, compañeros de estudios o de trabajo y después extiéndase a los que viven en su ciudad.




¿Se atreve a enrolarse hoy mismo en la “utópica” tarea de cambiar al mundo, una persona a la vez?

¡Buen Fin de Semana!
CRISTIAN FRANCO.




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