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Tome un tiempo para orar y busque estar a solas con el Señor

Tomando tiempo para orar

¿Qué habrá pasado con los sitios privados para pasar tiempo con Dios? Puede ser en un armario, una habitación o incluso una silla en una esquina de su cuarto. El mío es una silla grande en mi oficina en casa. Es un lugar para estar a solas con el Señor en oración.

Las Escrituras dicen que Jesús se apartaba para orar: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Marcos 1:35). Esto toma aun mayor significado cuando recordamos las palabras de Jesús al decir: “Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público” (Mateo 6:6).




Luego, tres versículos después, Él nos enseña cómo orar: “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdónanos nuestros deudores. No nos metas en tentación, sino líbranos del mal, porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, por todos los siglos. Amén” (Mateo 6:9-13).




Le llamamos el “Padre Nuestro”, el cual describe una relación diaria e íntima con nuestro Padre. Al entrar en su tiempo a solas, busque al Señor y permítale hablar a su corazón. Esto se convertirá en un hábito que disfrutará, y su relación con Dios se hará más personal y poderosa. Pronto se convertirá en la mejor parte de su día.




No utilice el tiempo de oración sólo para pedir. Muchos hemos hecho de nuestro armario o habitación de oración una bodega de suministros. Sólo lo visitamos cuando ocupamos cosas, y no para tener una relación con Dios. Es momento de que limpiemos esos armarios y reestablezcamos un espacio privado para pasar tiempo con el Señor.

Debe ser un lugar donde podamos aprender a gozar de la presencia del Señor. Eso es lo que Él quiere y lo que le agrada. “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). Cuando buscamos su presencia, Él ve nuestras necesidades y nos da obsequios.

Nuestro Padre sabe lo que ocupamos aun antes de que lo pidamos, o sin que lo digamos. ¿Pero qué necesita Él? ¡A nosotros! No se pierda de la mejor parte de la vida espiritual, la cual es estar con el Señor. ¡Tome un tiempo y vaya a ese sitio a solas con Él!