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Ámate!

Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Mateo 22:39. Esta es una orden divina: ama a Dios, pero ámate también a ti. Si no te amas tú mismo, no podrás amar a los demás. Pero, amarse a sí mismo con equilibrio resulta difícil, después de la entrada del pecado …

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