SER DILIGENTE: LA CLAVE DE UN EMPRENDEDOR

Según el DRAE, la diligencia es el “cuidado y actividad en ejecutar algo. Prontitud, agilidad, prisa”. Este concepto permite inferir que ser diligente es ser ágil, pronto, cuidadoso, dinámico, a la hora de ejecutar una acción o empresa. Esto hace que la diligencia se la más notoria característica de un emprendedor, ya que ésta se encuentra vinculada más a la actitud que al talento de la persona.

¿Que dice la Biblia al respecto?

“La mano negligente empobrece; Mas la mano de los diligentes enriquece” Proverbios 10:4 (RV60).

El término hebreo para diligencia utilizado en esta Escritura es “Kjarúts”, y significa propiamente “incisión, agudez, determinación, anhelante”; por lo que al hablar de una persona diligente, la Biblia claramente describe a una persona determinada, aguda, decidida, enfocada en el propósito que busca alcanzar.

El libro de los proverbios asocia el ser diligente con la riqueza, la abundancia, la prosperidad y el éxito; es por ello que ésta cualidad o característica es vital para todo aquel que desee emprender o llevar a cabo cualquier empresa.

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“Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a pobreza” Proverbios 21:5 (RV60).

Relación entre empresa y emprendedor

El DRAE define también la palabra empresa, como la “acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo”. Esto quiere decir que una empresa es todo aquel proyecto a ejecutar de índole secular o espiritual, y que por ende requiere dedicación y esfuerzo para obtener resultados satisfactorios.

Así mismo del término empresa se desprende el término emprendedor, razón por lo cual ambas palabras siempre están relacionadas. Es por ello que todo lo que hagas o emprendas se le llama empresa, y necesitas ser diligente para poder llevarla a cabo con éxito.

“El perezoso ambiciona, y nada consigue; el diligente ve cumplidos sus deseos” Proverbios 13:4 (NVI)

La Biblia del emprendedor diligente

Muchas personas tienen la idea de que la Biblia es un libro exclusivamente religioso. Sin embargo, nada está más alejado de la realidad. La Biblia es un libro que posee claves, códigos, estrategias que ayudan al ser humano a tener éxito en todo lo que se proponga sea a nivel individual o familiar, espiritual o secular, eclesiástico o financiero, en tiempos buenos y en tiempos malos.

El emprendedor diligente es muy elogiado en la Biblia, ya que esta actitud lo lleva a sobresalir entre los demás, cumpliendo sus sueños, obteniendo abundancia, riquezas y prosperidad. Pero, esta prosperidad no solo está asociada a nivel material, ya que el emprendedor diligente también obtiene éxito cuando escudriña las Escrituras, obteniendo sabiduría y aumentando el conocimiento; cuando atiende a su familia, ya que obtiene estabilidad familiar; al cuidar su salud física, ya que le garantiza mayor rendimiento; cuando cuida su paz mental, ya que mantiene la calma y el sosiego para vivir.

“¿Has visto a alguien diligente en su trabajo? Se codeará con reyes, y nunca será un Don Nadie” Proverbios 22:29 (NVI)

José, el gran emprendedor en tiempos de crisis

Un gran ejemplo de emprendedor fue José el hijo de Jacob. Éste cuando fue vendido a Egipto, fue llevado a casa de Potifar, capitán de la guardia del Faraón. La Biblia dice que “Jehová estaba con José, y fue varón próspero” (Génesis 39:2). Esto quiere decir que José fue prosperado en cada de Potifar, y vio Potifar que “…todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano” (Génesis 39:3). Por esta causa Potifar dejó a José a cargo de su casa, ya que la bendición de Dios estaba sobre todo lo José hacía (Génesis 39:4-6).

Al leer esta historia, podemos observar que José fue prosperado por temer a Dios. Sin duda su reverencia a Dios trajo la bendición sobre José, pero sin embargo al analizar a fondo la historia, podemos observar que José también era diligente. En todo lugar donde José se encontraba, sea en la casa de Potifar, o en la cárcel, Dios lo prosperaba. Imagine por un momento a José siendo perezoso o flojo, no realizando las actividades que le correspondía hacer. Piense en un José irresponsable, dormilón, impuntual, negligente, despistado; ¿Acaso podría prosperar alguien así?

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El capítulo 41 de Génesis muestra el fruto de la fidelidad a Dios y la actitud diligente de José. Su ascenso al trono de Egipto exigió que tuviese altas capacidades administrativas y gerenciales, para poder liderar a una nación en tiempo de crisis. El hambre que sobrevino a toda la tierra de Egipto y sus alrededores fue tan grande, que necesitaba a un gran emprendedor como José para poder administrar los graneros y sustentar a toda la población.

Conclusión.

Dios quiere prosperarnos, por lo que desea que su Palabra sea el manual para llevarnos a esa abundancia y prosperidad que tanto deseamos. Ser diligente, es parte de esa características que Dios desea que tengamos para poder lograr lo que deseamos. Dios nos quiere bendecir, pero queda de nuestra parte ser diligentes.

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Dios te bendiga!

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Alexander Guerrero es conferencista, escritor, empresario, consultor organizacional y de talento humano. Ha servido al Señor desde el año 1995, ejerciendo desde entonces múltiples ministerios. En la actualidad sirve al Señor junto a su familia en la Iglesia Restauración de la Familia en la ciudad de Maracay, Venezuela.

 

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