¿Por qué respondes con hostilidad a quienes quieren hacerte bien?

Optimized-indifferenciaChang Po Yu no se imaginó que, esta vez, un trabajo de rutina le saldría muy caro. Era un día común en el zoológico Shaoshan, en la ciudad taiwanesa de Kaohsiung. Chang un cuidador de reptiles, trataba de aplicarle un medicamento a un cocodrilo de 17 años y 200 kilos de peso. Medicar a los reptiles y ayudarlos a mantenerse en buenas condiciones de salud es una práctica común en muchos zoológicos del mundo.

Para Chang, cuidador de reptiles en el zoológico, esta era una rutina. Lo había hecho en muchas ocasiones, pero esta vez fue diferente. Chang metió su antebrazo entre unas rejas para medicar al enorme animal, sin percatarse de que éste no estaba totalmente anestesiado. En un abrir y cerrar de ojos, y sin que pudiera reaccionar, el reptil le arrancó el antebrazo. El momento era confuso. El enorme cocodrilo tenía el antebrazo del experto cuidador de reptiles atrapado en sus mandíbulas.

Afortunadamente, algunos de los trabajadores del zoológico actuaron con rapidez. Uno de ellos le disparó dos tranquilizantes al reptil logrando recuperar el antebrazo de su compañero. Para añadir un tono positivo al amargo suceso, un equipo médico de la ciudad pudo reimplantarle la extremidad a Chang.

Conozco muchos seres humanos que son como este cocodrilo: atacan a aquellos que solo desean cuidarlos y sanarlos. Uno se acerca a ellos con el fin de curarlos y vendar sus heridas, pero su naturaleza agresiva y hostil lo impide. Tratamos de brindarles una palabra que les levante el ánimo, un abrazo que les caliente el alma o, una expresión de cariño que los sane del resentimiento y el rencor, pero nos responden de la manera mas ruda e irreverente. Se niegan a recibir la ayuda.

Se nos hace difícil comprender este tipo de comportamiento. ¿Por qué la persona a quien deseamos hacer bien nos trata con tanta rudeza y hostilidad?

Una posible respuesta a esta interrogante es que cuando una persona acumula amargura, rencor, odio o resentimiento en su corazón se convierte en una fiera que ataca sin razón. No es capaz de ver las manos amigas que se extienden para ayudarla, por eso opta por morder y arrancar el brazo de quien les brinda ayuda.

Para crecer en las relaciones interpersonales debemos comprender el malestar de las personas que nos rodean, especialmente de esas que “muerden y arrancan brazos”. En muchas ocasiones cuando alguien nos grita, nos ofende, nos critica o nos hace daño lo hace, no porque ha dejado de querernos, sino porque está cargado o resentido. No puede identificar que estamos ahí para ayudar y curar sus heridas.

Ten cuidado con los que vienen a arrancarte el brazo, aun cuando quieres auxiliarlos. De todos modos ámalos y extiéndeles una mano amiga en el nombre del Señor.