Reflexiones Para Mujeres Cristianas

Reflexiones Cristianas Para Mujeres Que Sepan Valorarse

En una breve conversación, un hombre le hace a una mujer la siguiente pregunta:
-¿Qué tipo de hombre estás buscando?
Ella se queda un momento callada antes de verlo a los ojos y le preguntó:
-¿En verdad quieres saber?
Él respondió:
– ¡Sí!

Ella empezó a decir: -Siendo mujer de esta época, estoy en una posición de pedirle a un hombre lo que yo no podría hacer sola. Tengo un trabajo y yo pago todas mis facturas. Yo me encargo de mi casa sin la ayuda de un hombre, porque soy económicamente independiente y responsable de mi administración financiera.

Mi rol ya no es el de ser ama de casa dependiente de un hombre en ese sentido. Yo estoy en la posición de preguntar a cualquier hombre, ¿que es lo que tú puedes aportar en mi vida?

El hombre se le quedó mirando. Claramente pensó que ella se estaba refiriendo al dinero.

Ella sabiendo lo que él estaba pensando, dijo:

-No me estoy refiriendo al dinero. Yo necesito algo más. Yo necesito un hombre que luche por la perfección en todos los aspectos de la vida.

El cruzó los brazos, se recargó sobre la silla y mirándola le pidió que le explicara.

Ella dijo:

-Yo busco a alguien que luche por la perfección mental, porque necesito con quién conversar, no necesito a alguien mentalmente simple. Yo estoy buscando a alguien que luche por la perfección espiritual, porque necesito con quien compartir mi fe en Dios.

Yo necesito un hombre que luche por la perfección financiera porque, aunque no necesito ayuda financiera, necesito a alguien con quien coordinar el dinero que entre en nuestras vidas.

Yo necesito un hombre que luche por su individualidad, que tenga la libertad para salir a volar y regresar responsablemente a su nido, porque enriqueciéndose a sí mismo, tendrá algo maravilloso que regalarme cada día.

Yo necesito un hombre lo suficientemente sensible para que comprenda por lo que yo paso en la vida como mujer, pero suficientemente fuerte para darme ánimos y no dejarme caer. Yo estoy buscando a alguien que yo pueda respetar.

Partiendo del respeto que él mismo se gane con el trato, el amor y la admiración que me dé. Dios hizo a la mujer para ser la compañera del hombre. No para ser menos o más, si no para que juntos forjen una vida en donde la convivencia los lleve a la felicidad.

Si existe un hombre así pues eso es lo que yo busco. Cuando ella terminó de hablar lo miró a los ojos. El se veía muy confundido y con interrogantes.

El le dijo:
-Estás pidiendo mucho.

Ella le contestó:
-Yo valgo mucho.

Cuando una mujer sabia habla

Cuando una mujer sabia habla, da una razón por la esperanza que hay en ella. Las palabras más importantes que podemos hablar son las que le explican nuestra fe a cualquiera que nos pregunte o esté dispuesto a escuchar.

Debemos poder dar una razón de la esperanza que hay en nosotras. Debemos orar para que Dios nos ayude a ser lo suficientemente valientes como para explicar con claridad nuestra fe en Dios. Debemos pedirle a Dios que nos ayude a decirles a otras personas por qué llamamos a Jesús nuestro Mesías, por que no podemos vivir sin el Espíritu Santo y porque escogemos vivir de acuerdo a los caminos de Dios.

Y debemos estar capacitadas para hacerlo con amor y humildad, de otra forma vamos a ofender a aquellos que Dios quiere que se acerquen a El.

Si el amor de Dios y el testimonio de Su bondad no están en nuestro corazón no van a salir de nuestra boca y lo que digamos no va a acercar a la gente al Señor. De hecho, harán lo contrario.

Cuando una mujer sabia habla, sabe que el tiempo en que se habla es importante.  No debemos ser rápidas para hablar (Proverbios 29:20). Una mujer sabia sabe que no debe compartir cada uno de los pensamientos que le vienen a su mente.

“El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio sabe dorminarla” (Proverbios 29:11). Tal vez usted tenga buenas cosas que decir pero la gente no siempre está lista para escucharlas.

Cuando una mujer sabia habla, dice la verdad.  Cuando no decimos la verdad, herimos a otros y también nos herimos a nosotras mismas (Efesios 4:25). Pero hay que tener en cuenta que no podemos ir por todos lados hablando la verdad sin sabiduría, sensibilidad y un sentido del tiempo del Señor.

Cuando una mujer sabia habla, no habla demasiado. Eclesiástes 5:3 dice “Quien mucho se preocupa tiene pesadillas, y quien mucho habla dice tonterías”.

Cuando una mujer sabia habla, sus palabras son amables.  No podemos hablar palabras maliciosas, insensibles, duras, engañosas, ofensivas o arrogantes sin cosechar las consecuencias. Con nuestras palabras o edificamos vidas o las destrozamos (Mateo 15:18).

Pidámosle a Dios que cree en nosotras un corazón puro y tan lleno de Su amor y Su verdad que nuestras palabras desborden de igual manera amor, verdad y sanidad. Encontremos siempre las palabras que hablen vida a las personas que se encuentran a nuestro alrededor.

Un resúmen de la Reflexión “La forma en que habla una mujer sabia” de Stormie Omartian.

El Valor De Una Mujer

Cuál es el valor de la mujer que la gente le da?

Cuál es el valor que tu como mujer te das?

Cuál es el valor de la mujer que Dios le da?

En el Talmud hebreo está escrito: Cuídate mucho de hacer llorar a una mujer, pues Dios cuenta todas sus lágrimas. La mujer salió de la costilla del hombre, no de los pies para ser pisoteada, ni de la cabeza para ser superior, sino del lado para ser igual, debajo del brazo para ser protegida y al lado del corazón para ser amada.

¿Quién es la mujer?

Un ser humano, creado por Dios, pura y preciosa, con un propósito, con una personalidad femenina, con necesidades, con impulsos y deseos, con la capacidad de ir más allá de ella misma, con cualidades espirituales, con un valor incalculable.

¿Qué valor te das a ti misma?

¿Qué te dices en tu monólogo interno?

La Biblia dice: Cual es su pensamiento en su corazón, el tal es él. Si dentro de ti piensas que no vales, que no tienes belleza, que nada te sale bien, que no vale la pena vivir, déjame decirte que estás aceptando una mentira del enemigo de nuestras almas, Satanás, son mensajes despachados desde el mismo infierno, para que no veas el valor que hay en ti.

¿Qué piensa el mundo del valor de la mujer?

Rechazada y marginada por la sociedad. En algunas culturas, la mujer es un objeto, ha sido marginada e impedida de ser ella.?Colocada en una posición inferior al hombre, su sierva, su esclava.?Criticada en la historia de muchos pueblos.

El hombre judío oraba: Dios te doy gracias que no nací gentil, ni esclavo, ni mujer. ?Considerada superior al hombre en sentimientos, habilidades y potencialidad y así tiene que reemplazarle en la vida pública y social. ?Considerada igual al hombre y está en competencia con él.

¿QUÉ DICE DIOS ACERCA DE TI MUJER?

Hecha a la imagen de Dios.
Génesis 1:27, 5:1,2. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo. Varón y hembra los creó; y los bendijo.

Formada por Él, en el vientre de tu madre.
Sal. 139:13-16.

Persona por la cual Cristo murió.
Romanos 5:8. Más Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros.

Templo del Espíritu Santo.
1 Corintios 6:19. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
Creada para gloria de Dios.

Isaías 43:7. todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice. ??Creada para grandes cosas.
Efesios 2:10. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Amigas,

El Valor de una mujer es: El gozo de saber que Dios nos ha creado con la mentalidad de autogobernarnos en todos los roles de la mujer, la belleza de la respuesta emocional al amor y al dolor, la fuerza de seguir lo que tiene valor, de soportar lo que es necesario y de dejar de lado lo que no es para nosotras, el gozo de ser madres si traemos o no hijos al mundo, la paz de aceptarnos a nosotras mismas como ciudadanas no de segunda clase sino de primera, y la seguridad de saber que somos hijas del Dios altísimo quien nos ama y nos cuida y con quien viviremos eternamente.


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