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Padres sobreprotectores

Happy group of studentsEra el primer día de clases. Para Luisa Marrero fue un momento extraordinario. Luego de 20 años fuera de la escuela había decidido regresar a la universidad. Se registró con mucho ánimo y entusiasmo. Las expectativas eran altas. La vida parecía darle una nueva oportunidad para superarse y resucitar sueños perdidos. Para añadirle emoción al momento, Luisa tenía una compañera de clase muy especial: su hija Diana de 18 años que también tomaría el mismo curso, en el mismo periodo y con el mismo profesor. ¡Madre e hija compañeras de clase!

Este escenario pudiera impresionar positivamente a muchas personas. Mamá e hija compañeras de clase en la universidad. Algunos lo interpretarían como un gran ejemplo, digno de admiración y respeto. Pero, no llegues a conclusiones apresuradas. Lo cierto en este caso, es que Luisa no estaba allí impulsada por un deseo de superación. Su interés no era conseguir un título universitario o terminar su carrera. La verdadera razón es que ella pertenece a un gran número de padres y madres sobreprotectores que temen dejar volar a sus hijos por miedo a que estos puedan ser golpeados o lastimados por la vida. Viven preocupados de que sus muchachos sean heridos o lesionados. Lo hacen sin saber que este estilo limita el crecimiento integral de su muchacho.

La sobreprotección lleva a una dependencia tanto de los padres hacia los hijos como de los hijos hacia los padres. Aunque aparentemente pueda parecer una relación estupenda, esta puede traer grandes problemas en el futuro de los hijos, que se manifestará de forma palpable en su edad adulta. En ocasiones genera graves problemas de personalidad. Un hijo que crece en un ambiente de excesiva atención o preocupación asfixiante, se enfrentará mas tarde en su vida con obstáculos que no podrá superar.

Un buen cristiano aprende que los hijos son regalos del Señor. Dios cuida y protege a nuestros muchachos. La responsabilidad de los padres, por su parte, es comunicar a los hijos valores y principios cristianos; ser un buen ejemplo; modelar un estilo de vida serio y responsable. Su labor es sembrar la semilla y creer que en su momento, Dios la hará germinar. Esto lo haremos confiados, serenos y creyendo a la promesa divina que nos dice..“instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará. Proverbios 22.6.

Es de sabios y de gente madura el permitir que los hijos crezcan logrando en cada etapa de sus vidas cierta independencia. Esto los ayudará a evolucionar de forma sana e inteligente. Además, los fortalecerá para enfrentar los gigantes de este mundo y salir victoriosos en el nombre del Señor.

Si perteneces al grupo de padres sobreprotectores es hora de dejar volar a tu hijo y poner su vida en las manos de tu Señor. Él se encargará del resto.