¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

Creer no es producto de un sentimiento, sino de una decisión basada en la convicción que produce la veracidad de la palabra de Dios en nuestras vidas. Creerle a Dios te lleva a ser su amigo,  a sentirte seguro y a Ver Su Gloria Majestuosa manifestarse en Tu Vida.

¿A quién le estas creyendo mas en este día; a tu realidad, a lo que dice la gente, a tus sentimientos o al Dios Todopoderoso que siempre cumple lo que Promete?

Juan 11:40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

En ocasión de la muerte de su amigo Lázaro, Jesús llegó a la casa donde vivían Lázaro y sus dos hermanas: María y Marta. Luego de encontrarse con ellas e intercambiar algunas frases, Jesús preguntó: «¿Dónde lo habéis puesto?» (Jn 11:34).

Una vez frente al sepulcro dijo: «Quitad la piedra.»(Jn 11:39) Le responde Marta, la hermana del muerto: «Señor, ya huele; es el cuarto día.» Le dice Jesús: «¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?» (Jn 11:39-40) 

Una pregunta retórica que fue avalada inmediatamente con un hecho contundente: la resurrección de Lázaro.  La afirmación: si crees verás la gloría de Dios, fue dicha de diferentes formas por  Jesús en más de una ocasión, dirigiéndose a sus discípulos.

Pero, ¿qué significa creer? ¿Qué poder tan grande tiene la acción de creer, que para quien cree todo es posible? ¿Qué es lo que hay que creer? o ¿en quién es que hay que creer? Creer no es tan simple como la gente piensa, sino, ¿por qué no obtenemos lo que queremos o pedimos si pensamos que creemos?

No se trata de crear un ambiente donde la gente sea más sensible a las emociones, en consecuencia, provocar reacciones que aparenten ser producidas por fuerzas sobrenaturales.

Pues Jesús dijo:En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre.” (Jn 14:12) No hay que crear escenarios, no hay que tener un proclamador de la palabra que exalte los sentidos (aunque eso no es malo), simplemente hay que creer.

 Tener fe es suficiente para que nada sea imposible. Creer en Jesús y tener fe. Por eso dijo Jesús: Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Desplázate de aquí allá”, y se desplazará, y nada os será imposible.» (Mt 17:20)

Pero creer en Jesús no es simplemente decir: yo creo, creer en Jesús es mucho más que eso. Para creer en Jesús hay que estar dispuesto a seguirle y seguirle significa negarse a sí mismo y cargar con su propia cruz.

Así lo dijo Jesús a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame (Mt 16:24). Lo mismo que creer en Jesús significa amarle y amarle significa cumplir sus mandamientos: Si me amáis, guardaréis mis mandamientos (Jn 14:15)

¿A qué se refiere Jesús con “negarse a sí mismo”? En términos simples, negarse a sí mismo significa estar dispuesto a morir para que el otro viva. Significa disminuir el ego que nos impulsa a creer que somos mejores que los de más, hasta su mínima expresión.

Significa desterrar el egoísmo de dentro de nosotros y comenzar a ver a los demás como hermanos, como personas que tienen el mismo derecho que nosotros a ser felices. Significa, como mínimo, tratar a los demás como uno quisiera que le tratasen.

No creernos infalibles, reconocer nuestras debilidades y tener conciencia de que todos en algún momento podemos fallar y cometer errores terribles. Negarse a sí mismo significa comprender y ponernos en los zapatos del otro en lugar de condenar y juzgar.

 

Por otro lado, guardar los mandamientos de Jesús significa simplemente amar, pues Jesús resumió toda la ley y los profetas en dos mandamientos:

«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Mt 22:37-39).

Qué significa: ¿Amarás a tu prójimo como a ti mismo? Jesús se refiere en el Nuevo Testamento  no al amor que conocemos en occidente, que se define como un sentimiento; sino al amor como ágape.

Ágape, es el término griego que describe un tipo de amor incondicional y reflexivo, en el que el amante tiene en cuenta sólo el bien del ser amado. Así, amar al prójimo como a sí mismo es buscar siempre el bien de la otra persona, en la misma proporción que buscamos el nuestro.

La práctica de este amor trae como consecuencia una disminución extrema del egoísmo, pues solamente desterrando el egoísmo de dentro de nosotros,  es posible cumplir con ese mandamiento que es semejante al de amar a Dios con todo el corazón, alma  y mente.

Vemos pues que negarse a sí mismo y amar a Dios y al prójimo llevan a un mismo resultado: disminución extrema del egoísmo. En consecuencia, creer en Jesús, tener fe significa entrar en un proceso de transformación que te lleve a ser una persona nueva, sin egoísmos dañinos.

Es la búsqueda del hombre nuevo que tanto ha obsesionado al ser humano históricamente y que ha provocado revoluciones sangrientas y que ha costado la vida a tantos seres humanos, sin haberse siquiera acercado al objetivo:  la creación del hombre nuevo.

Para ver la gloria de Dios hay que tener un corazón limpio. Un corazón limpio es un corazón libre de egoísmo en el que ha quedado un espacio para que la luz del amor entre y se refleje y llegue a las demás personas. Es así como la persona ha nacido de nuevo.

Eso significa creer: nacer de nuevo como ser humano nuevo, y siendo así, no hay ninguna duda: si crees verás la gloria de Dios. 

Dios no demanda Dinero, Sacrificios o Esfuerzos humanos para que veamos su Gloria, sino mas bien algo tan sencillo como CREERLE. Si hay algo que irrita el corazón de Dios es que nosotros decidamos no creer aquello que él ha dicho que va hacer.

 

Cuando Israel salió de Egipto muchos de los que escucharon la palabra de Dios no creyeron por lo cual desmayaron, murieron y no participaron de la herencia que Dios había preparado para sus vidas.

 

La única condición que Dios HOY te pone para ver su poder manifiesto en la situación que puedas estar viviendo es CREER en El por encima de todo. Si Hoy decides Creer que Dios va a restaurar tu familia, sanar tu matrimonio, rescatar a tus hijos, resucitar tu economía y todo lo que pueda estar fuera de lugar te aseguro que VAS A VER SU GLORIA.

 

Quizás usted esté pensando que su oración no ha sido escuchada, o peor aún, que el Señor se ha olvidado de usted; pero su aparente demora traerá a su vida un milagro mayor, lo único que tienes que hacer es creer, creer y creer, y no cansarte de esperar.

 

Jesús vino, y pidió ir a la tumba donde habían puesto a Lázaro. Cuando mandó que removieran la piedra para realizar el milagro, Marta tropezó con la piedra. Ella miró lo imposible en el mundo natural, ella miró las circunstancias, ella tropezó con la piedra de la incredulidad, ella dijo: “Señor, hiede ya porque es de cuatro días.”

 

¿Con que ojos estás mirando tu problema? ¿Estás tropezando con la piedra de la incredulidad, por lo difícil de tu situación? ¿A dónde están puestos tus ojos, en Cristo, en su Poder o en tus circunstancias?

 

Jesús le dijo: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Querida hermana, que estas palabras que nuestro Señor le dijo a Marta hace dos mil años atrás en medio de su circunstancia, estén presentes en tu vida, en tu necesidad, en tu circunstancia hoy. ¡Quita la piedra de la incredulidad! y podrás ver su gloria.

¿No te he dicho que si crees verás la Gloria de Dios?

Juan 11:40
A lo largo de mi vida cristiana, cada vez que estoy pasando por alguna prueba, este versículo de la imagen viene a mi vida está en la Biblia en Juan 11:40.
Me produce una gran fe, cuando lo leo entre signos de interrogación y puedo imaginarme a Jesús mirándonos  asombrado al ver que nos preocupamos  frente a las circunstancias que nos  toca vivir; es como que vuelve a preguntarnos asombrado, como hacemos con nuestros hijos frente a cosas que ya les dijimos muchas veces: ¿No te he dicho que si crees verás la Gloria de Dios?
Lo pregunta como esperando que reaccionemos y nos digamos a nosotros mismos: Jesús se va a ocupar de mi problema! Gracias Jesús. Y la paz vuelva  a nuestro corazón.
A veces actuamos como si Dios tuviera poder para algunas cosas y para otras no.
¿Por qué cuando llega la adversidad en lugar de recordar que tenemos un Dios Todopoderoso, que nos ama y quiere lo mejor para nosotros, no asustamos, perdemos el control, nos deprimimos?
Pienso ¿Que diferencia tenemos con los que no han conocido a Jesús, cuando los problemas o enfermedades se presentan? Además me pregunto ¿Cómo podemos aconsejar e infundir fe a los que no han tenido un encuentro con Jesús todavía y están pasando las mismas pruebas que nosotros?
Imagine ese momento, usted corriendo de médico en médico antes de orar y clamar al Señor para que lo sane; preocupado frente a las cuentas que tiene que pagar; cuando tiene un problema familiar, etc, etc, etc. Es la vida misma. Entonces ¿Puede alguien aprender a acudir a Jesús antes de cualquier otra medida en su vida, si ve que usted que es un cristiano crecido actúa como si no supiera que tiene un Dios de poder, un Dios Sobrenatural que todo lo puede.
Eso se llama incredulidad y demuestra que no conocemos lo suficiente a nuestro Señor.
La persona que tiene fe, frente a un problema sorpresivo, lo primero que hace es orar, no asustarse.
Estamos en el mundo, pero no somos del mundo dice  la Palabra de Dios, en  2 Corintios 10:3
Tenemos que caminar por la vida, seguros de que no nos va a ocurrir nada que Dios no permita, reconociendo que el Señor  nos ama, por lo tanto no desea que nos ocurra nada malo.
Caminando en su voluntad cada día, teniendo una relación íntima con Jesús, buscando su presencia en nuestro caminar, no tenemos nada que temer.
Dios escucha todas nuestras oraciones y no solo eso, sino que puede darnos la salida a todos nuestros problemas.
La próxima vez que un problema lo quiera amenazar, recuerde que tiene un Dios mucho más grande que su problema y que lo mira sonriendo y le dice:
“¿NO TE HE DICHO QUE SI CREES VERÁS LA GLORIA DE DIOS?”
Viva sin temor a nada, solo busque a Jesús  y Él se encargará de todas sus cosas. El Espíritu Santo de Dios es su Ayudador dice la Palabra de Dios; lo rodeará y lo sacará de toda circunstancia inesperada.
¿NO TE HE DICHO QUE SI CREES VERÁS LA GLORIA DE DIOS?”
Viva sin temor a nada, solo busque a Jesús  y Él se encargará de todas sus cosas. El Espíritu Santo de Dios es su Ayudador dice la Palabra de Dios; lo rodeará y lo sacará de toda circunstancia inesperada.
 
“No son ustedes los que van a pelear esta batalla. 
Tomen posiciones, esténse quietos y verán cómo el Señor los librará. 
¡Habitantes de Jerusalén y de todo Judá, no tengan miedo ni se asusten; marchen mañana contra ellos, porque el Señor está con ustedes!’ ”  2 Crónicas 20:17 (DHH)
 
 RECUERDE SIEMPRE QUE JESÚS LE AMA MUCHO MÁS 
DE LO QUE USTED PUEDE IMAGINAR
DESCUBRA SU AMOR

Por Guia del Espiritu Santo
Carlos y Chantalle Villarreal
Pastores y Evangelistas  Miami-  FL USA


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