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No había lugar en el mesón

Tomado de www.ministros.org

no vacanteMe dirigía a la Cuidad de los Rascacielos, New York. Llevaba conmigo una responsabilidad muy grande de un grupo de padres, cuyos hijos eran adictos a las drogas. El propósito; la desintoxicación primeramente en un lugar campestre, aislado en una de esas montañas retiradas de la ciudad. Al llegar al Aeropuerto La Guardia, nos esperaba un autobús, no en muy buenas condiciones. La misma no tenía calefacción y estábamos en medio de un invierno frío rumbo hacia las montañas congelantes.

Aunque la idea era irnos directamente, nos planteamos la idea de pernoctar en un motel en el camino ya que llegamos en la tarde y la noche se nos venía encima. Lamentablemente los moteles estaban llenos en el camino y el único anuncio que veíamos era “No Vacancy” (No hay lugar). Los jóvenes, acostumbrados al calorcito de la isla de Puerto Rico, reclamaban una paradita en el camino antes de ascender a las montañas. El conductor llegó a ver una cafetería abierta y con poca gente. Era ideal para nosotros porque podíamos comer algo ligero y caliente y seguir hacia adelante. Nos detuvimos y entramos para luego seguir nuestro camino. 

Algo sucedió de inmediato. Una cantidad de patrullas de la policía llegaba inesperadamente y cercó la cafetería. ¿Qué estaba pasando? Una de las meseras se percató de las condiciones adictivas del grupo y se asustó tanto que llamó a la policía. El conductor del autobús, se me acercó y me dijo: “Esta prohibido que los adictos ambulen de noche.” Nos pueden llevar a todos a la cárcel. Yo les voy explicar lo sucedido a ver qué nos dicen. El conductor entregó los documentos y pronto la policía nos dejó con un gran susto, especialmente a mí por la responsabilidad que tenía con los padres de ellos en la isla. Y todo esto pasó porque no había lugar en los moteles para nosotros.
El pasado siglo, se le llamó “El siglo de las luces” y solo llevamos 14 años y hablamos del siglo de “la tecnología”. Las Sagradas Escrituras no clasifican a la historia por siglos, sino por dispensaciones. Nosotros pertenecemos a la tercera dispensación conocida como La Dispensación de la Gracia de Dios en Cristo. Apunta desde el nacimiento de Cristo, el advenimiento de Dios en la persona de nuestro Señor Jesucristo, el cual nos trae consigo la gracia, la redención, la libertad del pecado. Aquí el hombre se torna en nueva criatura por medio de la internalización de la fe en el Dios que nos llama a ser hijos suyos.
<<De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas>>. (2 Corintios 5:17)

<<Porque por gracia soy salvos por medio de la fe; y este no de vosotros, pues es don de Dios, no por obra para que nadie se gloríe>>. (Efesios 2:8-9)

<<Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),  y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,  para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús>>. (Ef. 2:4-7)

<<Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. >> (San Juan 1:12-14)

Ese mismo Hijo de Dios, Jesucristo nos invitó para participar de su cena. Envió a los suyo a invitar a la gran cena, muchos vinieron pero todavía había lugar para muchos. <<Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.>> (Lucas 14:22-23)

La invitación del Dios de la gracia es para todos. Dios nos ha librado de los complejos de culpa, pero tenemos que internalizar en la fe que él nos ha dado. Por eso se trata de solo creer. La obra está hecha por Jesucristo. Internaliza en tu fe y siéntete invitado a la fiesta del Cordero. Déjado entrar a tu mesón y él hará muchas cosas lindas en tu morada.

Tomado de www.ministros.org