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¡No dejes que tu día se arruine por el enojo!

jueves 20 de febrero de 2014 – 07:13 p.m. 188

“Además, «no pequen al dejar que el enojo los controle». No permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados, porque el enojo da lugar al diablo.” Efesios 4:26-27 NTV

Muchas veces el enojo suele causar desastres cuando no es controlado, tomemos como ejemplo a un varón que ha sido despedido de su trabajo injustamente. Se siente molesto, indignado y busca a su jefe para poder conversar con él, pero su enojo es tan grande que en vez de hablar grita y exige. Su jefe, por más que intenta tranquilizarlo no puede, así que hace que los guardias lo saquen. Este hombre, así furioso, se va a su casa donde se encuentra su familia; cuando llega y su esposa le pregunta “¿qué pasó?” él responde muy toscamente que lo despidieron, cuando ella pregunta la causa, él con el enojo sólo le grita que no sabe porqué y se encierra en su cuarto. Ella queda muy dolida por el trato que recibió. Finalmente el día termina sin que nadie hable del tema y en un ambiente tenso en toda la familia.

El enojo es una emoción natural y surge como producto de una frustración hacia una persona, hacia nosotros mismos y/o situación, de un avasallamiento de nuestros derechos personales, así como también de nuestra percepción de injusticia entre otras causas.

Muchas veces al dar lugar al enojo llegamos a desquitarnos con las personas que más cerca tenemos, lastimándolas. El varón del ejemplo no tomó control de esta emoción que lo llevó a romper la amistad con su ex jefe quien posiblemente, más adelante, lo hubiera vuelto a contratar, dejó mucho de qué hablar acerca de su manera de reaccionar. También llevó su enojo a su hogar y su esposa pagó por algo de lo que no era responsable.

Los psicólogos apuntan a que una persona irritada puede fácilmente estar equivocada en sus reacciones porque la ira, el enojo y la frustración causan una pérdida en la capacidad de controlarse y pensar con claridad.

El consejo que nos deja Pablo en Efesios es muy importante, pues si hay algo que te ha pasado y te ha provocado ese enfado, no debes permitir que esa emoción te controle,  te robe tiempo, ni afecte tus días.

También Santiago 1:19-21 dice: “Mis amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse. El enojo humano no produce la rectitud que Dios desea. Así que quiten de su vida todo lo malo y lo sucio, y acepten con humildad la palabra que Dios les ha sembrado en el corazón, porque tiene el poder para salvar su alma”.

Hoy te animo a que dejes todo el enojo que tengas hacia alguien y no permitas que ese momento irritante te quite bendición.

Por: Soraida Fuentes.