No bajes la guardia, mantente firme en la fe

Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza. Efesios 6:13

Todos los días vemos en las noticias una cantidad de accidentes ocasionados por no tomar las medidas de seguridad aconsejadas. Por ejemplo, algunos motociclistas son renuentes a ponerse el casco, lo mismo sucede con el cinturón de seguridad de los que prefieren un auto como medio de transporte. Escuchando algunos testimonios de familiares de víctimas de accidentes, nos damos cuenta que algunos de ellos solo dejaron de usar el casco o el cinturón una sola vez, pero esa imprudencia fue suficiente para sufrir un accidente fatal.

En la Biblia encontramos una historia que nos muestra que también el pueblo de Israel tuvo que tomar medidas de seguridad y cada trabajador debía obedecerlas fielmente si en verdad querían reconstruir con éxito, las murallas de la ciudad.

Sólo la mitad de los hombres trabajaba, mientras que la otra hacía guardia con lanzas, escudos, arcos y corazas. Tanto los que reconstruían la muralla como los que acarreaban los materiales, no descuidaban ni la obra ni la defensa. Todos los que trabajaban en la reconstrucción llevaban una espada en la cintura, durante ese tiempo ninguno se quitó su ropa. Portaban sus armas en todo momento, trabajando desde la salida hasta la puesta del sol.

Esta actitud es la que nosotros también debemos tener; por ninguna circunstancia debemos descuidar nuestros tiempos de oración, lectura de la Biblia y ayunos, porque de hacerlo el enemigo tomaría ventaja, aprovechando para tentarnos.

“¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar. Manténganse firmes contra él y sean fuertes en su fe”. 1 Pedro 5:8-9

Recordemos que nuestras batallas son espirituales, por esa razón es que debemos cada día pedirle a Dios su cobertura y protección; pero también nosotros debemos anhelarlo y hacer todo lo que es necesario para conocerlo cada día un poco más.

Si por algún motivo descuidamos esos momentos de intimidad con Dios, hoy es el mejor día para retomarlos. Volvamos a levantarnos de madrugada para hablar con Él, encomendándole nuestra vida y la de nuestros seres queridos. También para pedirle sabiduría en cada decisión que tengamos que tomar y fortaleza en cada prueba que nos toque enfrentar. Volvamos a separar un tiempo para escudriñar su Palabra y conocer cuál es su voluntad para cada uno de nosotros; además de ayunar para fortalecer determinadas áreas de nuestra vida.

“Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos por la coraza de justicia, y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz. Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno. Tomen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”. Efesios 6:14-17

Tú y yo tenemos una lucha que emprender, una meta que lograr, una batalla que pelear y una guerra que ganar. Sigamos adelante y recordemos que  si Dios está con nosotros quien contra nosotros.

Por: Brisna Bustamante