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Mi pareja me rechaza, ¿Qué hago?

viernes 24 de enero de 2014 – 06:28 p.m. 158

¡Rechazar: significa “separar de sí a algo o alguien…” y es una manifestación de inconformidad!

El rechazo es una de las experiencias más dolorosas que vivimos los seres humanos, sobre todo cuando se produce en la infancia y además, cuando proviene de los propios papás. El rechazo implica que no han sido satisfechas las necesidades básicas de amor y aceptación, indispensables para una vida sana.

El rechazo genera una serie de sentimientos y pensamientos negativos, tanto sobre sí mismo (no valgo, no sirvo) como sobre los demás (desconfianza, dudas, etc.). El rechazo en las relaciones sexuales es frecuentemente consecuencia de una frustración o un enojo reprimido.

El rechazo es una de las armas satánicas más fuertes que el diablo ha puesto en nuestra humanidad; porque produce baja autoestima y reduce las capacidades de la persona. Una persona víctima del rechazo se vuelve posesiva para poder protegerse; si es celosa, no permite que los demás tengan compañerismo con otros y eso hace que haya más rechazo y se aísla.

Sal 27:10 “Aunque mi padre y mi madre me dejen, con todo, Jehová me recogerá”. Aunque hayamos sufrido rechazo de niños, podemos confiar en el amor de Dios que nos sostiene por su fidelidad.

Cuando uno de los cónyuges se siente afectado, mal atendido o inconforme, es muy posible que va a manifestar rechazo hacia su pareja como una manera de expresarle su molestia o enojo. Cuando uno de los cónyuges comete adulterio, el otro se siente rechazado, menospreciado y genera consigo el rechazo.

La mala comunicación o la ausencia de comunicación es tierra fértil para desarrollar actitudes de rechazo, debido a que la persona se siente afectada o lastimada, pero no expresa su dolor de la manera correcta, sino que lo hace mediante actitudes de rechazo.

Marcos 11:25: 25 “Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguien, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas, 26 porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas”.

La manera correcta de enfrentar y solucionar los sentimientos de rechazo es expresando el dolor o la inconformidad de una manera amorosa, tierna y dulce y con una actitud estrictamente necesaria de perdón sincero para no tomar en cuenta las ofensas. La actitud de perdón sincero como nos lo da Dios, nos permitirá expresar el dolor de una manera más suave y efectiva.

I Pedro 3:9 “No devolváis mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados a heredar bendición”. Dios nos manda a no ser vengativos en nada, sino por el contrario bendecir a los que nos ofenden o nos lastiman. No es algo fácil de hacer, pero es un mandamiento que va a producir paz en nuestra vida.

Si te has sentido rechazado(a), prepárate en oración primero y habla con tu pareja con una actitud de perdón sincero y déjale saber tu malestar o tu dolor. Bendícele y nunca le exijas que él o ella te pida perdón. Haz tu parte y deja que Dios haga el resto.

Tu Matrimonio y tu Familia es el
Tesoro mas valioso que Dios te ha dado
!Cuidalo!

Luis y Hannia Fernandez
matrimonios@libresparaamar.org
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