Inicio Reflexiones Cristianas La mentalidad de Moisés - Dios puede usar a cualquiera

La mentalidad de Moisés – Dios puede usar a cualquiera

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13.

Hay tantas personas siendo engañadas por el Diablo. Él puede hacerles creer en la mentalidad del “No puedo” de Moisés y hacerlas que se sientan inadecuadas y que no tienen nada qué ofrecer.

Moisés dijo que era un hombre tardo para hablar. Creía que Dios no lo podía usar; pero igual que él, debemos seguir adelante, dejando atrás este patrón de pensamiento y darnos cuenta que Dios puede usar a cualquiera. Todos tenemos regalos, talentos y Dios quiere usarlos para su gloria.




Te comparto algunas formas para ayudarte a afrontar esa actitud:

1.- Deja de creer en la mentalidad de “No puedo”.

2.- Deja de extinguir el Espíritu Santo cuando Él habla, más bien obedece al Espíritu de Dios.




Podemos hacer las cosas que Dios nos pide, sin importar lo que sea. Seremos obedientes a la voz de Dios y haremos todo lo que su Espíritu desea que hagamos. Escogemos movernos y confiar en Él para los resultados. ¡Dios está con nosotros! ¡Dios es por nosotros!




En Génesis 35:3, Jacob habla de la fidelidad de Dios sin importar lo que hemos hecho mal o dónde hemos estado. Podemos confiar en que Dios estará ahí en tiempos difíciles, en los buenos y en lo cotidiano.

“Levantémonos y subamos a Bet-el, pues allí haré un altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia y que ha estado conmigo en el camino que he andado”.

Hoy, permíteme motivarte a dejar de decir “no puedo” y decir “¡sí puedo!”. Dios nos guiará y nos llevará a lugares designados para la labor ministerial. La Palabra de Dios para ti hoy es: Sí. Sí, a las muchas cosas que Él te ha llamado a hacer, a los deseos en lo más profundo de su corazón; camina con Él hoy.

Oración:

Señor, dispongo mi corazón para asumir los retos que vengan por delante, para responder en forma positiva al llamado que me hagas y para reconocer que sí puedo avanzar porque tú estás conmigo. Te entrego mi voluntad y mis fuerzas, mi confianza y mi esperanza. En el nombre de Jesús. Amén.

Por Martha Noebel.




Artículo anteriorQuiero Orar Con Sencillez
Artículo siguienteLa vida en una montaña