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Jesús no solo vino a salvarnos sino a enseñarnos a vivir

miércoles 02 de enero de 2013 – 08:20 a.m. 229

Eugene Peterson relata una historia acerca de uno de mis novelistas favoritos, Chaim Potok. Chaim siempre había soñado con convertirse en escritor. Habiendo resuelto esto, ideó un plan para ir tras su sueño.

Poco tiempo antes de partir hacia la universidad, su madre lo llamó aparte. «Chaim —le dijo—. Tengo una idea para ti que es incluso mejor que la de convertirte en escritor. Estudia para llegar a ser neurocirujano. Evitarás que mucha gente muera y te harás rico.»

«Yo quiero ser escritor» —respondió Chaim.
En numerosas ocasiones, él y su mamá volvían a sostener esta misma conversación. Ella trataba de convencerlo de estudiar para llegar a ser neurocirujano y «evitar que mucha gente muriera» y «se hiciera rico». Chaim se negaba categóricamente, repitiendo que escribir era su pasión.

Finalmente, en un día lleno de tensión, la madre de Chaim aumentó la presión y enfatizó enérgicamente cómo él estaba desperdiciando su vida y que debía ser «neurocirujano para evitar que mucha gente muriera y para hacerse rico».

La emoción de Chaim salió a la superficie al responder de manera intensa:

«Mamá, no quiero evitar que la gente muera. ¡Quiero enseñarles a vivir!»

Creo que Jesús resonó con la misma pasión que las palabras de Chaim. Jesús no dejó el cielo y entró en la historia humana sólo para contrarrestar el resultado de nuestra rebelión pecaminosa contra Él. Jesús no soportó la agonía de la cruz sólo para anular los efectos de la muerte espiritual que nuestro pecado impuso sobre nosotros. A pesar de todo lo poderosa que es la realidad de que Jesús ganó nuestro perdón, Él vio su sacrificio más como un primer paso, el cual dio por su propia voluntad para proveernos de algo más.

La misión de Jesús no sólo es la de proveer un antídoto para el veneno del pecado que hemos tomado. Él también quiere redimir nuestro corazón y crear dentro de nosotros la capacidad para todo el gozo y el placer que ha querido para nosotros desde la creación. Jesús vino a enseñarnos a vivir.