Hagamos el trabajo, ya sea en nuestra familia, en el empleo o en la iglesia

viernes 25 de enero de 2013 – 08:41 a.m. 182

Harry Sas se había hartado de la basura. Harry, un residente de Clevedon, en Inglaterra, se puso en contacto con su municipalidad local y se quejó por la basura que había en su calle.

Él esperaba que la municipalidad enviara trabajadores par limpiar la suciedad. Sí llegaron algunos empleados municipales, pero sólo para dar a Harry un recogedor de basura, bolsas para la basura y un cepillo.

En otras palabras, equiparon al residente harto de la basura para que él mismo limpiara la Calle Old Church. Ahora, él hace viajes frecuentes de limpieza por toda la calle, ida y vuelta, haciendo lo que todavía desea que hicieran los trabajadores municipales.

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Así que, ¿por qué la ciudad no puede mantener la calle lo suficientemente limpia para Harry? He aquí una declaración de las autoridades: «Tratamos de limpiar las calles, pero casi siempre hay autos estacionados allí. También hemos ido y recogido basura manualmente. Hicimos un esfuerzo adicional al entregarle un cepillo y un recogedor de basura al señor Sas, pero seguiremos limpiando la calle a diferentes horas del día.»

La difícil situación de Harry me recuerda cierta instrucción que el apóstol Pablo dio a la iglesia en Tesalónica. Él escribió que cada persona debe procurar extender el amor fraternal «más y más» hacia otros creyentes en Jesús (1 Tesalonicenses 4:9-10).

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Luego echó mano de lo que es un fruto de verdadero amor por los demás: ¡el trabajo! Pablo reconocía que había algunos creyentes que no estaban cumpliendo con el mandato de trabajar con sus manos de manera responsable (v.11). Al trabajar diligentemente, ayudarían a los seguidores de Jesús de la localidad a fin de que también se condujeran «honradamente para con los de afuera», aquellos que no conocían a Jesús (v.12).

Es vital que hagamos el trabajo, ya sea en nuestra familia, en el empleo o en la iglesia, sin eludir la responsabilidad y sin luchar por hacer que otros hagan lo que debe ser nuestra contribución.

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Harry Sas recibió una respuesta imprevista de su municipalidad local. El consejo que Pablo dio a los tesalonicenses es justo lo que necesitamos hoy. ¡Haz el trabajo!

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