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Estoy en búsqueda…

Tomado de www.ministros.org

Optimized-busqueda336xc¡Ah! Lo que casi siempre se deja aparte es “la búsqueda”. Pero el que desea ser parte de ese Reino y su realidad, quien quiere ser parte de los que practican su justicia, se embarcan en esta búsqueda.

Hasta donde he meditado, esta “penetración en el Reino”, junto con el aprendizaje de lo que es justo, obedece al siguiente orden:

Es en esta búsqueda que cambiamos “nuestra dieta” con el fin de ser la persona apta para esta entrada. ¿Qué quiero decir cuando escribo “nuestra dieta”? Eso lo respondo al contestar otra pregunta:
¿De qué comúnmente nos alimentamos?:
  • De cualquier cosa que traiga “satisfacción” emocional a nuestras vidas. A esto solemos llamar “propósito”, y es básicamente una búsqueda por significado.
  • Nos alimentamos también de las opiniones, trato, atención, etc. de los demás. Lo que llamamos significado está conectado con esto: cualquier cosa que nos haga la clase de persona que atraiga la atención de los demás.
¡Wow! Somos como esa misma gente con las que Jesús habla en Juan 6. Entonces podemos recibir el mismo consejo:
“No gasten su energía luchando por comida que perece… Trabajen por un alimento que permanecerá conectado a su ser, la comuda que nutre tu vida de forma continua, la comida que el Hijo de Dios provee. El y lo que hace, están garantizados por el Padre como duraderos.” (Juan 6:27 PAR)
Si me dejas explicarte, sería algo así:
  • Jesús nos dice: “lo que están usando para alimentarse los llena ¡pero es horrible para su salud! Aparte que las cantidades que deben consumir para llenarse son impresionantes.” ¡Uff!
  • “¿Por qué no cambian de dieta? Consuman la comida del Reino.”
  • ¿Cómo hacemos eso? (vs. 28) “Inviertan todo lo que tienen en el que Dios ha enviado.” (vs. 29)
¡Hey! No hay mucho espacio para teologizar aquí, solo la toma de una decisión para la acción.
Esta búsqueda desesperada por “alimento” que se refleja en la búsqueda continua de satisfacción o “cómo vivir”, es el resultado de nuestra desconexión con la Fuente. La desconexión del hombre con Dios nos ha dejado sin recursos, o la guía correcta (¿alimento?) para vivir de forma tal que nos sintamos emocionalmente estables (seguridad) y en conexión con otros (que lamentablemente hemos reducido a “atención, opinión, estima, trato, etc.”). Muchos caminan por la vida sin saber que este es nuestro problema y la fuente de muchas de nuestras ansiedades.
Ahora, cuando pasamos de un alimento a otro, nos damos cuenta que el otro alimento era como una droga, provocándonos síndromes de abstinencia continuos e impulsos esporádicos de volver a alimentarnos con eso. Dos ingredietes son importantes en ese momento:
1- Dependencia radical en Jesús: Debemos de, con la ayuda del Espíritu, confiar, tener fe, en que toda la provisión que necesitamos está en Jesús, que toda la fuerza que necesitamos proviene de El. Porque es así, y no hay duda. Pero al menos que lo pongamos en acción no nos sentiremos que es así.
2- Negarse a uno mismo: a diario, continuamente. Recuerda que, hasta este momento en que tomamos la decisión radical de seguir a Cristo, nuestra satisfacción personal consistía en gran parte de lo que otros piensen de nosotros o la atención que nos den, que a su vez está conectada con nuestro “performance”. Así que, tendemos a creer que un “buen performance” delante de Dios nos traerá su atención. La verdad es que no merecemos su atención, sin embargo la tenemos. No por nada que hayamos hecho, sino porque El quiere. En esa práctica continua de negarnos, algunas preguntas ayudan:
• ¿Por qué deberíamos tener la atención de otros?
• ¿Por qué deberíamos tener la atención de Dios?
¡Seríamente! Nos creemos el centro del universo y el origen del big bang, por eso cuesta un poco que Dios nos desplace y que nos demos cuenta que otros tienen “sus propios centros” a veces ellos mismos. Pero sobrevivirás, ¿cool?
Hablamos luego…

Tomado de www.ministros.org