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Cuidado con la prisa

Tomado de www.ministros.org

RunningLos miles de fanáticos en el estadio no podían creerlo. Millones de televidentes alrededor del mundo tampoco lo asimilaban. En Jamaica lamentaban la derrota de su campeón. Ocurrió el mes de agosto del año 2011 en el Mundial de Atletismo celebrado en Corea del Sur.

El atleta jamaiquino y campeón olímpico Usain Bolt perdió en la carrera de 100 metros lisos. El asombro de la fanaticada tenía una razón: Usain, quien ha sido apodado “el rey de la velocidad” y el rayo o relámpago había dominado esa carrera desde el año 2009. Nadie parecía poder vencer al que en ese momento había ganado la medalla de oro en los juegos olímpicos de Beijing China y en el mundial de Berlín Alemania. Poseedor de los records en los 100 y 200 metros. Atleta fenomenal con una velocidad extraordinaria.




Lo curioso de este suceso es que el campeón olímpico perdió en el Mundial de Atletismo de Corea del Sur en la carrera de 100 metros lisos tras ser descalificado por una salida falsa. Bolt dejó de tocar los bloques del suelo antes de que se produjera el disparo de salida de la carrera. En un fallo inverosímil para un atleta de su categoría, el campeón cometió una salida en falso y fue descalificado. Sí, el hombre que con su impresionante velocidad había dominado esta carrera en los últimos tres años fue descalificado por salir antes de tiempo.




El descalificado atleta mostró su furia y frustración quitándose la camiseta y tirándola a la pista. Además, se marchó con las manos sobre su cabeza y luego golpeó una pared del estadio. Esa noche no hubo medallas, ni celebraciones, sino enojo y frustración generada por la derrota.

¿Sabías que la velocidad en la vida no nos garantiza la victoria?  Es cierto que la vida es como una carrera, pero también es cierto que la velocidad ni la prisa nos aseguran que seremos vencedores.




En la carrera de la vida hay que avanzar pero no con prisa, sino con firmeza y  consistencia. Entonces, pedir a Dios su guía y fortalezca en el camino para asegurar la victoria. Debemos aprender el principio bíblico que nos ensena lo siguiente…no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Romanos 9.16) Es decir, nosotros avanzamos a paso firme…pero es el Señor el que nos mira con ojos de compasión, amor y misericordia, nos toma de su mano y nos impulsa hacia adelante para que conquistemos el porvenir.

Aprende la lección…la velocidad,  la prisa, la rapidez o la ligereza con la que trates de avanzar pudieran descalificarte de la carrera. Vencerás gracias al amor de Dios y avanzarás hacia la meta final impulsado por la misericordia divina.

Mientras el amor de Dios fluya…vencerás.

Tomado de www.ministros.org