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Comprendamos la necesidad de ser imitador de Cristo, ¿Y tú imitador de quién eres?

jueves 21 de febrero de 2013 – 05:29 p.m. 96

La Neurona “Espejo”

Las neuronas espejo son las que se activan cuando una persona imita la acción realizada por otro individuo. Los estudiosos de la neurología concuerdan en sus estudios en que la constante percepción de las acciones que se desarrollan alrededor de una persona, hace que estas células hagan que el individuo las reproduzca o las imite.

Las neuronas del individuo imitan “reflejando” la acción de otro, de allí su nombre de “espejo”. Tales neuronas habían sido observadas en primer lugar en primates, y luego se encontraron en humanos y algunas aves. En el ser humano se las encuentra en la corteza parietal.

Estas neuronas desempeñan un importante rol dentro de las capacidades cognitivas (conocimiento de las cosas) ligadas a la vida social, tales como la empatía (capacidad de ponerse en el lugar de otro) y la imitación. Varios científicos consideren que la neurona espejo es uno de los más importantes descubrimientos de las neurociencias en la última década.

Imitar a alguien por la simple observación de sus acciones, es mucho más profundo de los que parece.

“Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al padre; porque todo lo que el padre hace, también lo hace el hijo igualmente”. Juan 5:19

Jesús siendo Dios no se aferró a ello para actuar por sí solo, sino que se despojó de su condición y se humilló bajo la poderosa mano de su padre, para imitar cada movimiento, palabra o cosa que había visto de Él.

Lo que viene después son imitadores de Jesús y de sus palabras, gente que se parecía a Cristo.

“Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús”. Hechos 4:13.

Nuestras neuronas espejo están todo el tiempo activadas registrando cada suceso que acontece en nuestro entorno, si no dejamos que Jesús sea nuestro mentor y maestro, corremos el riesgo de imitar cosas que están lejos de su voluntad.

El apóstol Pablo fue efectivo en el ministerio que Dios le había dado, porque comprendió la necesidad de ser imitador de Cristo, él mismo enfatiza la necesidad de su ser imitador.

“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo”. 1 Corintios 11.1.

Y tú, ¿Imitador de quién eres?

Por: Héctor Colque