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Ayudando a sus hijos a lidiar con el cambio

Este año escolar, mis dos hijos menores estarán transfiriéndose de una escuela privada y pequeña a un colegio público de muchos estudiantes. Uno de mis niños lo maneja bien, el otro se resiste.

Como madre, he llegado a comprender que es mi responsabilidad es como la de un guía turístico. Donde sea que vayamos, debo guiar al grupo a ver lo que hay de camino. También tener un oído atento a las frustraciones que se producen en cada viaje.

El cambio es difícil. Representa lo desconocido. Como mamás tenemos que ayudar a que lo que desconocemos sea algo conocido. Tener compasión pero sin tratar de arreglar todo lo que suceda en el camino. Debemos dar amor, a veces en grandes cantidades, a niños que están luchando con cambios en su vida.

Si sus hijos están enfrentando un cambio debido a una mudanza, nueva escuela, o incluso la pérdida de un padre por muerte o divorcio, considere estos consejos de una madre que ha estado en esa situación:

Permita que sus hijos tengan un duelo. Cuando se cambien de casa, instituto educacional u otro cambio, se va a dejar algo atrás. Déjeles hablar de lo que van a extrañar. No señale todo lo maravilloso del lugar nuevo, sino que ellos puedan llorar lo perdido.

Haga proyectos para conmemorar lo que están dejando atrás. Esto ayuda capturar recuerdos especiales y una forma creativa de siempre tenerlo en su memoria.

Este preparado para contestar un millón de preguntas, y asegúrese de que ellos se sientan seguros al preguntar. Este ejercicio ayuda en el proceso. Su paciencia y respuestas cariñosas pueden sobrellevar mucho.

Oriéntelos en el nuevo ambiente. Con mis hijos ya hemos recorrido el nuevo colegio, entendemos cómo funciona el comedor, los casilleros, etc. Cada viaje les ayuda a sentirse mejor con respecto al cambio.

Mantenga el hogar lo más estable posible. Si van a pasarse de casa y su familia disfruta de los juegos de mesa, tome tiempo para jugar un juego cada noche con los niños aunque todavía hayan muchas cajas por desempacar. Mantener rutinas y tradiciones familiares ayudan a que los niños comprendan que cambió el entorno pero las relaciones se mantienen.

Si se da la ausencia de un padre, es momento de crear rutinas y tradiciones nuevas de manera intencional. Discutan las responsabilidades y recreación que pueden hacer como familia, lo cual permite que cada uno sienta que tiene cabida en la rutina familiar.

De mucha gracia durante las primeras semanas o meses después del cambio. Cuando nuestra hija hizo la transición que ahora harán nuestros hijos, ella llegó llorando a casa durante las primeras dos semanas. Ella no conocía a nadie, se sentaba sola, y cosas de este estilo. La tercera semana tuvimos menos lágrimas y ya no habían a la cuarta. En dos meses, ella ya estaba fascinada con la institución y sus nuevos amigos. Solo tuvimos que atravesar el cambio, juntos.

Jill Savage – Hearts at Home
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