Alza tus ojos mas allá de los montes

ALZARE MIS OJOS A LOS MONTES SERMON

Si a causa de situaciones que has vivido en estos días; solo levantabas tus ojos a los montes para ver de dónde venía tu socorro, este es el momento que los levantes más alto

Cuando te ves acorralado por el enemigo llamado deuda, preocupación, enfermedad, destrucción familiar, escases, pobreza; solo te quedan dos opciones: tirarte al piso ante ellos, o clamar en busca de ayuda.

Muchas veces sabemos que nos estamos  enfrentando a cosas las cuales no podemos solucionar solos pero tratamos de todas formas de hacerlo a nuestra manera y con nuestras fuerzas llevándonos esto a la destrucción, cansancio y hasta querer dejar de existir.

Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. Salmos 121:1

Se dice que David pronuncio este salmo en un momento en el cual estaba rodeado de enemigos; tal vez el enemigo te ha rodeado de distintas maneras y quizás no sabes como zafarte de las garras del abatimiento, aflicción, depresión, desanimo, pereza, adulterio etc.

V. 1. Alzaré mis ojos—expresa el deseo mezclado con la expectativa. de donde vendrá—puede leerse como pregunta, y la contestación sigue, v. 2, al decir que es Dios quien socorre, de cuyo poder se desprende su  potencia creadora, juntamente con su incansable vigilancia.

Este salmo nos enseña:

  1. Que debemos de depender de Dios como un Dios de poder,  un Dios que es suficiente para nosotros. David lo creyó y al hacerlo encontró el beneficio de ello.
  2. A no depender de los hombres y sus medios, que son carne como nosotros, sino a levantar nuestros ojos a lo alto, a los montes, a las alturas del firmamento, buscando el rostro de Dios. Debemos de estar tan conscientes de esto que se lo diremos a Dios de día y de noche y por medio de alabanza.
  3. Que no debemos de depender de las fuerzas de las montañas, ni de príncipes y grandes hombres. No nuestra confianza debe de estar en Dios únicamente.
  4. Que debemos levantar nuestros ojos hacia las montañas; debemos buscar a Dios quien ha hecho todas las cosas terrenales para nosotros. Que debemos

II. Dios no descansa

Él siempre está pendiente de nosotros, y no permitirá que resbalemos.

Salmos 121:3-4  No dará tu pie al resbaladero,  Ni se dormirá el que te guarda. He aquí,  no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel.

Vvs. 3, 4. No dará tu pie…(Cf. al Salmo 38:16  “Dije:  No se alegren de mí;   Cuando mi pie resbale,  no se engrandezcan sobre mí”  el 66:9 “El es quien preservó la vida a nuestra alma, Y no permitió que nuestros pies resbalasen).

El Señor no permitirá que nuestro pie resbale. “He aquí, no se adormecerá…Dios está pendiente de sus hijos.

Él es un guardián vigilante que  nunca se cansa, siempre está vigilante; que no sólo no duerme, sino que siempre está atento, de día y de noche, cuidándonos.

III. Él siempre nos guarda

Salmo 121:5  “Jehová es tu guardador;  Jehová es tu sombra a tu mano derecha”

V5. A tu mano derecha—el puesto de protector (109:31 “Porque él se pondrá a la diestra del pobre, Para librar su alma de los que le juzgan”; 110:5 “El Señor está a tu diestra; Quebrantará a los reyes en el día de su ira”).

Bajo su sombra se puede sentar con placer y seguridad. Él siempre está cerca de su pueblo para su protección y refresco.

IV. Y siempre nos guardará

Salmos 121:6-8  “El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada. Desde ahora y para siempre.”

Es de suma importancia poder estar confiados sabiendo que Él guardará nuestra entrada y nuestra salida, al igual que guarda nuestra alma.

No importa cuánto nos fatiguemos bajo el sol y el trabajo y el frío de la noche, el Señor siempre nos guardará.  Él cuidará de que su pueblo no caiga. Que no sea herido, ni por las agresiones abiertas, ni por los intentos secretos de tus enemigos.

El Señor impedirá el mal que temes; sí, y te santificará y quitará y aliviará el mal que temes. Él preservará el alma, para que no sea contaminado por el pecado, y perturbado por la aflicción; él te conservará de perecer eternamente.

Él te va a sostener en la vida y la muerte; te acompañará a tu trabajo todas las  mañanas de tus días, y te acompañará cuando vuelvas a casa a tu reposo, cuando caiga la noche de la vejez te llamará. Es una protección de por vida.

El Espíritu, que es su Preservador y Consolador, morará con ellos para siempre. Dejémonos encontrar en nuestro trabajo, asegurándonos que las bendiciones en este salmo son nuestras.

Pero déjame decirte que este es el momento más oportuno para que alces tus ojos e invoques la ayuda que viene no de un monte sino del Cielo.

Todos esperamos que alguien nos socorra por la situación que estamos viviendo, la pregunta es ¿De dónde y de quien esperas que venga tu ayuda? Tal vez has buscado y esperado que te ayuden tus amistades, tus parientes, un buen trabajo, tu pareja etc.

Pero déjame decirte que cuando pones tu esperanza en un ser humano tarde o temprano eres defraudado pero ; cuando aprendes a esperar en el Socorro que viene de lo Alto nunca vas a ser avergonzado.

Mi Socorro Viene de Jehová

Observa conmigo a David mirando en todas las direcciones a su alrededor a ver si alguien se aparecía a ayudarle y sacarle del hoyo en el cual estaba y viendo que nadie aparecía recibió por iluminación del Espíritu Santo, Mi Socorro Viene de Jehová, no de un ser humano, no de un vecino , no de una persona que está rodeada de debilidad y mucho menos de los montes sino de aquel que hizo los Montes; quizás habías puesto tu esperanza en lo que una persona podía hacer por ti y a lo mejor fuiste defraudado por el tal pero; déjame decirte que este es el momento en el cual te digo de parte de Dios.

Aunque los hombres te han dado la espalda, aunque la gente se haya burlado de ti , aunque te prometieron y no cumplieron , aunque parezca que nadie viene a ayudarte ; TU SOCORRO VIENE DE JEHOVA QUE HIZO LOS CIELOS Y LA TIERRA; ¿será que ese Dios que hizo toda la creación no es poderoso para socorrerte? , La carta de referencia de Dios son los Cielos y la Tierra. Es Dios quien mueve lo que tiene que mover para sacarte de donde estas , es Dios quien da la orden para que tu bendición llegue, es Dios quien te puede socorrer y librarte del enemigo así como lo hizo con David.

Si a causa de situaciones que has vivido en estos días; solo levantabas tus ojos a los montes para ver de dónde venía tu socorro, este es el momento que los levantes más alto o sea a los Cielos porque es de allí que viene tu verdadero Socorro.

Padre Nuestro que estás en los cielos, en este momento oro a ti, levanto mi mirada no a los montes, sino a los cielos porque de ti es que viene mi socorro; gracias te doy porque tú eres quien pelea por mí, eres quien me da la victoria, eres mi Escudo, Mi Bandera, Mi Torre Fuerte; en ti me escondo Dios y gracias te doy por sacarme adelante en el Nombre Poderoso de Jesús. Amén.

Por Guia del Espiritu Santo
Carlos y Chantalle Villarreal
Pastores y Evangelista. Miami Fl. USA.

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