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A las deudas ponle alas

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A las deudas, húyele, o ponle alas, para que vuelen bien lejos de tu presencia.

Deber dinero se puede volver una costumbre que te amargará la vida. El que debe es en cierto sentido esclavo de aquel a quien le debe. Si la deuda es con un familiar o amigo, la relación puede dañarse fácilmente o verse resquebrajada. Y si el compromiso es con una entidad financiera, el desangrado es lento y doloroso, ya que se termina pagando mucho más de lo que se debía inicialmente al sumar los intereses y otros cargos que se inventan.

El consejo de la Biblia a través del apóstol Pablo es que no se deba nada a nadie, que la única deuda que un cristiano debe tener es la del amor, ya que esa nunca se termina de pagar, pues siempre debemos estar dando amor a diestra y siniestra. Un consejo puede parecer radical, pero hay que entenderlo en su contexto, ya que en la época de Pablo no valían las excusas para no pagar, nadie se salvaba por hacerse el tonto, o el bravucón, o por andarse escondiendo.

Sencillamente el que no tenía dinero para pagar era tomado como esclavo o echado en la cárcel. O si tenía hijos, se los llevaban a éstos para que con su trabajo cancelaran hasta el último centavo. Así es que no había cuenticos de que espérame que en estos días me entregan un cheque, o espera que estoy vendiendo una casa, o dame un plazo más que me quedé sin trabajo, etc. Nada de eso valía.

El mismo Jesús contó en una parábola de un hombre que fue a la cárcel por no pagar un compromiso, aunque luego le perdonaron la deuda y salió libre, pero salió a encuellar a otro sujeto que le debía una miseria, sin tener la misma misericordia que habían tenido con él, que sí debía una gran fortuna. Esa parábola era para enseñar que si Dios nos perdona a nosotros, nosotros debemos también perdonar a los demás.

Pero volviendo con el asunto de deber plata, lo mejor es evitar a toda costa tomar prestado o comprar a crédito. Y si hemos de usar el crédito, que sea para algo trascendental, como para una casa, o para una inversión en un negocio productivo, o para cubrir una emergencia. Y cuanto antes, a la mayor brevedad, pagar, cancelar la deuda. Pero pagar, no aplazar o alargar el compromiso.

Y si por ejemplo, vas a comprar ropa, que sea “Messi”: Me…sienta bien. Me… sirve el precio y Me…simpatiza la calidad. A las deudas, húyele, o ponle alas, para que vuelen bien lejos de tu presencia. Y no te enojes si te cobran, más bien paga. Y ya no te pongas cadenas, vive libre financieramente. ¡Goza de la vida!

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios

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