Las manos fuertes de Dios.

En Génesis, parece que casi toda persona y familia que allí se mencionan es disfuncional. El texto está lleno de relatos de celos, ira, violencia y engaño, y dejan una estela de relaciones dañadas. Incluso Noé, Abraham, Isaac y Jacob -alabados como héroes de la fe en Hebreos 11- muestran un carácter defectuoso y caídas espirituales. Pero Dios nunca les deja así.


Jacob estafó a su hermano gemelo mayor, Esaú, quien juró matarle (Gn. 27:41). Luego, antes de que los hermanos distanciados se volvieran a encontrar cara a cara después de 20 años, Jacob luchó con Dios. Al preguntarle su nombre, el maquinador hermano menor finalmente admitió quién era: «Jacob» -el engañador (vv. 24-27). Eso marcó un momento espiritual decisivo.


El reconocido predicador Carlyle Marney dijo que, debido a que Dios no se da por vencido con nosotros, nosotros no debemos darnos por vencidos con nosotros mismos. «La última persona en la tierra a quien le perdonará una debilidad es a usted mismo» -escribió el Dr. Marney-. Sólo en el Evangelio pueden los hombres continuar amándose. ¡Espere en Dios! Vea lo que Sus fuertes manos pueden crear a partir de las fallas de usted. Este es el Evangelio».



Los comentarios están cerrados.