Ahora es la hora.

¿Alguna vez has llegado a pensar en algún momento que el Señor vendría justo en ese instante? Muchos creyentes en Jesús están tan ansiosos por «recibir al Señor en el aire», tal y como lo ponen las Escrituras (1 Tesalonicenses 4:17), que en uno u otro momento han creído que «¡Ahora es la hora!».


Mi esposa Sue, quien una vez trabajó en un hogar cristiano para ancianos, recuerda haber estado en el ascensor de dicho local cuando tuvo pensamientos del tipo «segunda venida». Había cerrado la puerta y, mientras iba ascendiendo al segundo piso, el ascensor se detuvo. Sue se quedó atrapada a medio camino. Mientras esperaba, hubo una sacudida y un rápido resplandor, y luego nada de nuevo.


Sue recordó más tarde que la energía de la luz y el movimiento la asustaron y le hicieron pensar que algo inusual estaba sucediendo. En ese momento, su mente fue hacia el tan esperado retorno de Jesús. Fue un momento de «¡Ahora es la hora!»


Carece de importancia si hemos experimentado este sentimiento o no. Lo que sí es absolutamente vital es que estemos listos en cualquier momento para la venida del Señor. Si hemos recibido a Jesús como nuestro Salvador, nos encontraremos esperando con emoción Su aparición, ansiosos por «estimularnos [unos a otros] al amor y a las buenas obras» mientras «vemos que aquel día se acerca» (Hebreos 10:24-25).


Porque el Señor mismo . . . descenderá del cielo; . . . Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados. -1 Ts. 4:16-17



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